Corre. Huye. En la fuga no te alcanza el fracaso. No es que vayas a llegar a algún lado, pero el movimiento siempre resulta una excelente excusa. Mira nada más a los que están siempre ocupados, los que hacen por ley dos cosas a la vez, y entenderás lo que te digo. Evitar quedarse quieto es evitar el pensamiento, y evitar el pensamiento es salvarse del todo.

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