A salto de mata por el laberinto de mi mente. Desbocada y luego lenta, explosiva pero en paz, en movimiento despacio. Vericuetos de viejas trampas.
Nadie es profeta en su tierra y ésta es tierra de nadie. Es abandono, apocalipsis; es suelo ajado de tanto arar; son heridas abiertas como cráteres de luna, son glaciares en proceso de descongelamiento; son demasiados suspiros.
Dame paz para comprenderme.
Dame paz para comprenderme.
Dame paciencia para encontrar la luz.
Obsesionada por la luz como movida por una necesidad milenaria alojada en mi cerebro animal. Mis antepasados lagartos reclaman que me extienda sobre la piedra y me deje quemar por el sol que hoy no abrasa; hoy se esconde ,temeroso quizá de mis planes de absorberlo.
No queda más que escuchar la lluvia y pensar con ella en las limpias necesarias, en las vueltas a nacer, en los acontecimientos. No queda más que marchar hacia delante.
Obsesionada por la luz como movida por una necesidad milenaria alojada en mi cerebro animal. Mis antepasados lagartos reclaman que me extienda sobre la piedra y me deje quemar por el sol que hoy no abrasa; hoy se esconde ,temeroso quizá de mis planes de absorberlo.
No queda más que escuchar la lluvia y pensar con ella en las limpias necesarias, en las vueltas a nacer, en los acontecimientos. No queda más que marchar hacia delante.

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